18 junio, 2007

Océano


El equilibrio en mis manos,
soy dueño de mi destino.

La flor que sin razón florece
es más bella bajo los ojos
del que sólo contemplar desea.
El sueño, corazón vedado,
la libertad a través
de la niebla infinita.

Murmullo sonrojado,
amor consumado,
los pétalos rezuman rocío.

La calidez de lo humano
en un palpitar salvaje:
la sima iluminada.

Humedad despojada de albero,
al cantar de ángeles muertos.
Lágrimas encapsuladas.


La paz del anhelo fluye
a través de mis párpados secos.

El calor de la sombra vaticina
el crepúsculo a lo lejos:

Mis manos tejen mi sino.

02 mayo, 2007

Ocho frases sobre la justicia

Ver este post en el periódico Qué!

· Incluso aquél que pretende ser más justo acaba no siéndolo por la impotencia de su proceder.


· Sólo la justicia que tiene en cuenta todas las variables es justa.

· No hay nada más injusto que el daño.

· Difícil es hallar un daño justificado.


· Dañar a un semejante siempre es injusto.


· El único camino para conseguir ser justo es el conocimiento.


· El conocimiento educa el corazón.


· Incluso aquél de corazón más puro puede ser injusto por su ignorancia.


· Incluso aquél que pretende ser más justo acaba no siéndolo por la impotencia de su proceder.



No hay que entender estas frases con una conexión directa, pero en cierto modo sí que les subyace un determinado sistema lógico (y obviamente ético) que ya sería más largo y complejo de explicar. De momento expongo estas frases de forma no sistemática por si a alguien le puede interesar. No obstante, para aclarar (o confundir) un poco el tema, me tiraré a la piscina dando mi definición de justicia. Una definición debe ser, de un concepto, su esqueleto. Por lo tanto, lo más breve y concisa posible. Ésta es: la justicia es la correcta correspondencia.

Un saludo.

Clímax de amor


Si mover los hilos del destino yo pudiera
por nada un paso retrocedería a tu encuentro.
Las fluctuaciones de mi psique un vínculo son
con la armonía enredada de tu pensamiento.

Tu dormitar sereno despierta mi interés.
Hirsuta es la cúspide del clímax que no anhelo,
e impertérrita la piel, de los soles añejos,
de las lunas voraces, de traviesos efebos.

Los matinales íncubos que mi boca cierran,
con ácidos frugíferos mi médula quiebran.
Añaden motivos de locura inesperada,
o maldicen el tedio de las nupcias robadas.

Entre los jaramagos de unas antiguas ruinas
encontré una llave especialmente fundida
para la puerta prohibida de tu corazón.
El óxido de amor se despega con dolor.

La hilarante fortuna me sonríe de nuevo,
con su néctar de sueños y canciones vacías,
con el grave resonar de las grandes jaurías.
Mis ojos señalan el retorno del mancebo:

Tu dormitar sereno despierta mi interés.
De las lunas voraces, de traviesos efebos,
de los soles añejos, es hirsuta su piel,
e impertérrita la cúspide que no anhelé.

Las fluctuaciones de mi psique un vínculo son
con la armonía enredada de tu pensamiento.
Si mover los hilos del destino yo pudiera
por nada un paso retrocedería a tu encuentro.

29 marzo, 2007

Equívocos de un agujero negro


Todo se absorbe por medio de mi pupila enrojecida,
todo se desvanece en la nada de mi espíritu.
La soledad de las palabras apenas puede invocar mi herida.

Siento como todos los ídolos se desploman en el fondo de mi alma,
sólo más allá de la frontera de mis adentros otros nuevos podrían nacer.
Sólo más allá de los opacos arcanos, de mi angosta identidad.

El ritmo corrompido por las entrañas de la filiación,
la música imposible de los dioses arquetípicos,
sucumben como insectos en la maraña de la traición.

Enredos, confusiones, conjeturas, divagaciones,
cálculos exactos del misterio de la creación,
mentiras despiadadas, dulces pasiones,

capciosa expiación de místicos nefandos,
austera emoción de impías devotas,
venérea felación de afables ignotos.

La tragedia del honesto, el patetismo de sus actos,
la irreverencia del engaño, la impotencia de mis manos.
Infecundo camino, arrogancia desmedida.

Entre las cenizas de amalgamadas sinapsis
surge un melódico retal, eléctrica sinergia,
resultado impreciso; uni-verso residual.



11 marzo, 2007

Idiosincrasia de la mirada


Me muero en la vida del sueño,
me muero de error infecundo.
El temor que asola mi lienzo
se llena de sucios barruntos.

Llamadas de voz complacientes
y versos que se escriben solos,
o belleza languideciente,
expiración, último lloro.

Locura de tez cincelada,
modelo de estirpe cuajada.
Si tras los besos sombras quedan,
la mirada la respuesta halla.

Poco a poco, apaciguante,
exhala un susurro errante:
tras la sombra de los besos,
la respuesta es la mirada.