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23 noviembre, 2009

El poema existe antes de que lo escriba...

O el libro, la partitura o el óleo que nunca colgará en la pared de un museo invisible. Las cosas existen antes de que las creemos, y es sólo a través de nosotros cuando cobran vida.

Estas ideas de reminiscencias platónicas pueden comprobarse precisamente con la revisión de ciertos tópicos: ¿cuándo es verdad 2+2? La respuesta es siempre, independientemente de que nunca hubiese existido un ser que hubiese pensado esa idea o trazado esos signos.

¿Entonces existe el mundo de las ideas? En realidad no, lo que más allá de toda condición es verdad no es, sino que se sitúa en el ámbito de lo posible. Y tal mundo es infinito.

Enfrentemos esto clásicamente con Aristóteles: "Todo lo que estoy diciendo no tiene ni pies ni cabeza, la idea de 2+2 es algo que no existe en sí misma, es algo que abstraigo de la realidad". Pero esto es una falacia, pues si obtengo algo de algún sitio, este algo tiene que existir previamente, sino me sería imposible extraerlo.

Llamamos arte a lo que nos gusta, y esta idea de arte nos la proporciona la sociedad. Las ideas fluyen por la sociedad, encarnándose individualmente en cada uno. Otras ideas me dicen que el arte es algo más complejo.

Un artista crea cuando está inspirado, cuando un determinado cúmulo de ideas llegan a él cobrando forma. Del mismo modo que una pieza musical sólo puede deleitarse cuando no hay otro ruido que la interrumpa, el artista crea, y crea mejor, cuando el silencio se hace alrededor de su obra todavía nonata, permitiéndole florecer.

Es cierto que a veces los gritos de la criatura no permiten ni que el silencio llegue, es por esto que los lamentos de un artista-bebé suelen acabar en obras lamentables. Pero impresa está la fuerza del sollozo, las ganas de vivir.

El arte nunca puede morir, permanece latente, porque siempre existe en el mundo de lo posible. Sólo el silencio de la estupidez de esta sociedad puede permitir al arte renacer.

16 marzo, 2009

El bug del Tercer Acto en el videojuego Mundodisco

http://nexodecaminos.files.wordpress.com/2008/12/discworld.jpg

Para quien no conozca el videojuego Mundodisco, me gustaría sin duda recomendárselo. Es una aventura gráfica de 1995, basada en los libros del homónimo mundo de Terry Pratcher.

Creo que se considera abandonware, por lo que no es demasiado difícil hacerse con ella... otra cosa es conseguirla con la música ya las voces... pero todo se puede... supongo que tendría que buscar de donde la saqué, aunque eso lo dejo para otro día.

Hoy quería comentar un bug que tiene el juego en el Tercer Acto. Para los que no hayan jugado y quieran hacerlo, mejor que no sigan leyendo si no quieren encontrarse con spoilers.

http://i4.photobucket.com/albums/y110/Eil_ie/Discworld-1.gif

El caso es que en el Tercer Acto Rincewind intenta convertirse en un héroe, por lo que pregunta por toda la ciudad que es lo que necesita, y le responden estas ocho cosas: un talismán, un bigote, una marca de nacimiento, un conjuro, camuflaje, una espada mágica, un monedero y un antifaz.

A los guardias de la puerta se les puede preguntar por las distintas combinatorias de estos elementos, por lo que resulta que la solución que mejor podría funcionar según ellos es la de tener todo lo demás menos las dos últimas cosas.

Al conseguir estas seis cosas se pasa al Cuarto Acto. Ahora bien, muchas guías que hay por internet aquí se pierden, no dicen nada de como conseguir el conjuro. En vez de eso, dicen que hay que conseguir a M16, entrando y saliendo muchas veces por la puerta de atrás de la casa de Lady Ramkin. Unas veces la puerta de la jaula está abierta, pero en la mayoría de las ocasiones no.

La conclusión a la que llegan las guías es que la puerta debería estar abierta siempre, pero se equivocan. El bug está en que algunas veces está abierta. Para entrar en esa puerta hay que conseguir la llave de Lady Ramkin. Sí, esa llave que dicen que está puesta para engañar.

¿Qué pasa si conseguimos a M16 al encontrarnos con la puerta abierta? Que sólo tenemos que alimentarlo con carbones. Se acabará el juego y no hará falta seguir buscando más elementos para ser un héroe, ¿qué pasó con esa búsqueda? ¿se para de repente? ¿qué sentido tiene eso? Es cierto que en el juego hay cosas bastante absurdas, como lo de hacer que Rincewind se introduzca a sí mismo una rana en el pasado, o que haya que meter natillas junto al pulpo. Estos ejemplos son explicables, pero lo de que el Cuarto Acto no hiciese acto de presencia es inexplicable.

En efecto, la maldita solución está en conseguir el conjuro, que se encuentra en un libro mágico en la biblioteca. Después de conseguir los seis objetos, viene el Cuarto Acto, donde se demuestra la incapacidad de Rincewind para ser un héroe. Y es entonces cuando se consigue la llave y a M16. Ahora la historia sí tiene sentido.

http://soluciones.solucionesytrucos.org/mundodisco/MUNDOD14.gif

He encontrado esto en unos videos de youtube, que dejo aquí para quien crea que me he estado inventando todo esto o algo así.

O para quien quiera ver las maravillas que he relatado sin tener que jugar el juego otra vez.

Personalmente me ha resultado muy gratificante comprobar que el final de la historia tenía sentido. Aunque lo jugué hace bastante tiempo y no lo recordaba todo, tenía una vaga sensación de vacío y sinsentido al respecto.

Hoy esa sensación se ha evaporado. Ya sé que es algo muy tonto, pero de estas pequeñas cosas se conforma la vida. El Todo parte de la unidad expandiéndose infinita y sinérgicamente.

Sin más dilación dejo aquí los vídeos.

¡Saludos!









P.S.: Datos en wikipedia en inglés sobre todos los juegos:

Video games:

16 agosto, 2007

Azar y tiempo
(La dimensión material del ser humano III)

Ha pasado un tiempo considerable desde que escribiese el anterior post. Esta ausencia se debe sobre todo, a que no sabía muy bien como continuar. Pero ya tengo unas cuantas cosas más que decir. En el anterior texto creo que se me escapaba un concepto muy importante, esto es, la dicotomía causalidad-azar.

En la ciencia, no existe por principio el azar. Todo tiene una causa. Parten de este principio para poder construir su corpus. El propósito de la ciencia no es otro que esta búsqueda, formulando a su paso hipótesis, leyes y teorías. En cierto modo, la filosofía actúa muchas veces de este mismo modo, sólo que ésta puede permitirse romper con cualquier método, ya que como anteriormente expuse, la filosofía se caracteriza por la acción de poner todo en cuestión. No obstante, la ciencia tampoco opera siempre rigurosamente respecto a su método, si acaso nunca lo hace.

Volviendo al tema, puede trazarse una línea en la que en un extremo se encuentre una causalidad absoluta, y en la otra un azar ídem. La naturaleza de estas concepciones y las posibilidades intermedias radica en la concepción del tiempo que se proponga. En el post anterior definí el tiempo como una característica de la realidad que posibilita el cambio entre las distintas configuraciones de la realidad. Intentaré explicarlo mejor:

Supongamos que detenemos el tiempo completamente. Tendríamos todo el conjunto de la realidad configurada de una forma determinada. Si activamos el tiempo de nuevo, pasarán otras cosas distintas, la realidad irá cambiando, ¿pero que nos garantiza que de una determinada configuración se siga otra concreta? Esto es una crítica al principio de causalidad. Hume lo dejó bastante claro con su ejemplo de la mesa de billar: cuando vemos que una bola golpea a otra, esperamos que ésta se mueva, pero es únicamente nuestra experiencia la que nos dice que la bola se moverá. Realmente, no hay nada que nos garantice que la bola se va a mover, en lugar, por ejemplo, de que se quede quieta, o cambie de color.

Estas ideas pueden resultar descabelladas, pero a un nivel subatómico las partículas parece que se comportan así. De todos modos, se me ocurre otro modelo que puede defender una estructura totalmente caótica. Para ello, simplifiquemos el universo en por ejemplo, tres elementos, que pueden denominarse “a, b y c”. Una permutación de estos elementos daría seis resultados posibles, por ejemplo: “a-b-c” o “c-b-a”. Estos distintos estados no podrían darse a la vez, por lo tanto, en la medida que cambian el tiempo avanza. No obstante no hay ninguna ley que diga cual es el estado inicial –si acaso lo hay–, ni tampoco –y esto es lo importante– cual estado implica el otro. Así, este universo podría pasar alternativamente de un estado, por ejemplo, “a-b-c” o “c-b-a”, a cualquiera de los otros posibles. El problema de este experimento mental que he planteado es que la realidad es mucho más compleja, pero creo que es ilustrativo de lo que quiero decir.

En el otro extremo, se encuentra una postura más clásica de la ciencia, que no es otra que la determinista. Así, todo lo que sucede está determinado por unas leyes físicas. De una determinada configuración del universo CA, se sigue otra concreta CB.

Normalmente se tiende a adoptar una postura intermedia, esto es: hay procesos deterministas y procesos azarosos. El ejemplo más claro es el de las nubes y relojes de Popper.

No hay nada que impida que pueda construirse un universo en el que unas leyes siempre se den, pero permitan una determinada elasticidad en los acontecimientos.

Por otro lado, cabe plantearse el problema de los universos paralelos. Un sistema totalmente azaroso daría una cantidad ingente de universos. Es decir, que en cada conjunto del tiempo de cada universo, sucede una cosa totalmente distinta.

En la otra cara de la moneda, para que en un sistema totalmente determinista se diesen universos paralelos, habría que cambiar las situaciones iniciales de cada universo. Así, si en universo yo escribo este post, y en otro no lo escribo, no se deberá a nada azaroso, sino a que en uno la configuración inicial llevó necesariamente a que lo escribiera, y en el otro a que no.

En la posición intermedia, aparece la imagen de los universos paralelos que todo el mundo suele tener en mente. En universo todo es igual al otro, hasta que por ejemplo, en uno decido crear mi blog en blogger, y en otro en wordpress.

En este punto, se toca lo que propiamente me interesa, y no es otra cosa que la naturaleza del hombre: Ya sea el universo azaroso o determinista... ¿dónde queda la voluntad humana? En un universo determinista actuaríamos conforme a las leyes eternas del universo, por lo que no decidiríamos nada. En un universo totalmente azaroso tampoco: lo que vivimos es lo que nos toca por azar.

La voluntad, a mi juicio, no es algo existente nada más que en la propia conciencia humana. No sabemos por qué hacemos lo que hacemos, simplemente lo hacemos. Podemos pensar que tenemos buenas razones para actuar un modo o de otro, pero simplemente no sabemos de donde provienen esas razones.

Pienso que la naturaleza universo tiene que situarse en algún lugar de la línea que antes tracé: esto es, ser totalmente caótico, totalmente determinista, o situarse en medio. La primera opción impide el avance científico: si no hay leyes, no tiene sentido buscarla. Las opciones más pragmáticas parecen la segunda o la tercera. Personalmente creo que hay que ser determinista para poder hacer ciencia, pero quizá halla que pensar en el azar cuando las leyes no funcionan.

Lo cierto, es que independientemente de lo que creamos, la realidad está ahí (el dasein Heideggeriano). Podemos inventar miles de teorías mediante la lógica, en ésta parece que todo es posible, pero a la hora de la verdad, no siempre concuerdan con la realidad que se nos presenta. Pienso que no vale cualquier teoría, pero que tampoco debe deificarse la ciencia. Lo que ésta nos dice es fruto de muchas experiencias. En la medida en que se han construido unas teorías que nos dan una imagen convincente de la realidad, las damos por buenas, pero esto no implica que sean verdaderas. En cualquier momento podemos encontrarnos con un caso que niegue una ley, tal como explica el falsacionismo del ya citado Popper.

En cualquier caso la experiencia es la única vía que tenemos para comprobar las ideas que tenemos sobre la realidad, la cuestión es no afianzarse a una determinada verdad. Por ejemplo, la medicina occidental pretende tener la verdad, pero su fundamento no es más que el de cualquier otra medicina, esto es, que funciona. Podemos aprender mucho de medicinas tradicionales, porque dan respuesta a problemas que la medicina occidental no sabe resolver. Esto no implica que confiemos en los curanderos, hay que saber cotejar.

En cualquier caso, tras toda esta réplica a mi anterior post y a la ciencia en general, creo que puedo pasar a considerar como considera la ciencia el universo, para ver como afecta esto al hombre, al menos en su dimensión material.

02 mayo, 2007

Ocho frases sobre la justicia

Ver este post en el periódico Qué!

· Incluso aquél que pretende ser más justo acaba no siéndolo por la impotencia de su proceder.


· Sólo la justicia que tiene en cuenta todas las variables es justa.

· No hay nada más injusto que el daño.

· Difícil es hallar un daño justificado.


· Dañar a un semejante siempre es injusto.


· El único camino para conseguir ser justo es el conocimiento.


· El conocimiento educa el corazón.


· Incluso aquél de corazón más puro puede ser injusto por su ignorancia.


· Incluso aquél que pretende ser más justo acaba no siéndolo por la impotencia de su proceder.



No hay que entender estas frases con una conexión directa, pero en cierto modo sí que les subyace un determinado sistema lógico (y obviamente ético) que ya sería más largo y complejo de explicar. De momento expongo estas frases de forma no sistemática por si a alguien le puede interesar. No obstante, para aclarar (o confundir) un poco el tema, me tiraré a la piscina dando mi definición de justicia. Una definición debe ser, de un concepto, su esqueleto. Por lo tanto, lo más breve y concisa posible. Ésta es: la justicia es la correcta correspondencia.

Un saludo.

30 enero, 2007

Fantasmagoría


La nada, el todo, la vida, la muerte. Materia, existencia, la vida, la muerte.

La entropía que recorre nuestros cerebros. Las neuronas. El conocimiento, la Tradición, el lenguaje, Dios. Filosofía, literatura, ciencia. Literatura, filosofía, ciencia.

La televisión nos mata con ondas de mensajes infrahumanos ángeles caídos de un cielo inventado. El odio, la duda, ¿amor? ¿tortura? Locuacidad inerte, fantasmagoría.

La diversidad, el orden y el caos. La comunicación, el error. Conflicto de generaciones, conflicto de civilizaciones, animales, átomos, fractales.

Tengo un corazón prestado, como esta expresión. Las palabras no significan nada. La vida no significa nada. El tiempo es el esbozo de un recuerdo, de un espejo de un sueño. Niños desencantados.

La nada, el todo, dioses pervertidos. Conjuntos que se encierran a sí mismos. Paradojas, falacias, algoritmos de un tirano.

El postmodernismo es una necesidad histórica que surge por el agotamiento de los esquemas tradicionales. Globalización. Sentimientos eternos, reinvención, originalidad, originalidad, originalidad.

Datos y datos, permutaciones. Vivimos en un cubo. Vivimos encerrados.

En nosotros mismos, en los demás. Lágrimas saladas, ojos de cristal, reflejos paganos, obtusos milagros, maravillas de Occidente, misericordia oriental.

El centro del universo es el destino de nuestras almas, enredadas en cuerdas vibratorias, información desenfrenada. Orgasmo de locura despiadada.

El espectro del arco iris resulta pequeño a mis ojos. Emociones repetidas, Historia. Vivimos sin memoria. Vivimos en la memoria. El río, el río, nos lleva sin cauce.

Música. El arte es el vehículo. La desilusión nos lleva a cometer todo tipo de locuras, solemos perder el control de las situaciones. Negamos esta realidad y nos engañamos a nosotros mismos. Engañamos a los demás. Mentiras, calumnias, insultos, robos: guerra. Meramente impotencia. Tragedia, patetismo, la gastada tradición... me sulfura las entrañas.

Ácidos y bases se disputan un partido de idiotas convencidos. El destino, el destino.

No quedan capas de valencia para ningún superhéroe. Es hora de ir acabando.

La despedida, el moco y el pañuelo.

Las mismas estructuras de siempre.

¿La sorpresa?

La muerte.

27 octubre, 2006

El ser humano como sujeto I


El término sujeto tiene distintas significados. La RAE los ordena según su orden. Expondré resumidamente las acepciones (pueden verse completas aquí):
  1. Expuesto o propenso a algo.
  2. Asunto o materia sobre que se habla o escribe.
  3. Persona innominada (cuando no se quiere declarar de quién se habla o se ignora su nombre).
  4. En filosofía: Espíritu humano, considerado en oposición al mundo externo.
  5. También en filosofía: Ser del cual se predica o anuncia algo.
  6. En gramática: Función oracional en concordancia obligada de persona y de número con el verbo.

Hay algunas acepciones más, pero no voy a entrar en ellas. En las tres primeras creo que no hay ningún problema, obedecen al uso común. No sé si tal uso derivó de los otros más cultos, o al revés, pero eso es algo que no tendré en cuenta.

Respecto a la sexta acepción, es a la que posiblemente todos nos referiríamos cuando nos preguntasen por una definición de sujeto, más que nada porque creo que a todos nos insistieron bastante en el colegio en lo que se refiere al análisis oracional. Este uso creo que está bastante claro también, a pesar de que llegar a su definición exacta sea algo más difícil.

La cuarta y quinta acepciones son referidas a la filosofía, que es mi terreno. La quinta en realidad, se refiere –entiendo yo– a la lógica de primer orden. Básicamente es la asignación de una propiedad a un determinado objeto.

No obstante, la cuarta se refiere a su uso más corriente en filosofía, que es el más absurdo y disparatado. Por no insultar a la Filosofía, diré que este uso es el más extendido en términos generales. Es el producto del orgullo humano, de su egocentrismo. Pero para quien no me siga, explicaré que estoy hablando del sujeto moderno cartesiano, del alma que todos nos jactamos que tenemos, de nuestro "yo" indisoluble y todopoderoso, único. Todavía no hemos leído lo suficientemente a Nietzsche y a su vástago Freud, para comprender que no somos dueños de nosotros mismos... a menos que luchemos por ello.

En realidad no somos otra cosa que información, cúmulos de datos.

Supongamos un universo lleno de objetos. El ser humano, en cuanto sujeto, no sería más que otro objeto que tiene la peculiaridad de copiar lo que recibe mediante los sentidos, guardarlo en su cerebro, y procesarlo. Este último punto es bastante importante, pero ya hablaré de ello el próximo día.

Lo que he hecho hoy ha sido descartar los demás significados de sujeto para centrarme en el que me interesa. En el post siguiente me adentraré en esta concepción que apenas he esbozado.

Un saludo.

17 octubre, 2006

Objeciones


Esperaba algún que otro comentario, pero no he recibido ninguno. He de admitir que esto me apena. Tengo más cosas que decir, pero si siento que predico en el desierto no puedo evitar desalentarme. Curiosamente, ayer estaba en el quinto puesto del ranking de los blogs más leídos del Qué!, lo que confieso que me ha animado a seguir (aunque en realidad no sé si tantas visitas son de meterme yo mismo a escribir).

Esperaba que se me criticase que los argumentos de mis anteriores posts podían devenir en un círculo vicioso, por lo que todo lo que he dicho, al carecer de consistencia lógica, no tendría ningún sentido. No sé si alguien se habrá dado cuenta, porque no me han dejado comentarios, pero aún así voy a aclararlo.

En primer lugar voy a recordar brevemente los pasos que he dado:

1. El mundo está lleno de injusticias.

2. Esto es así porque hay mucho egoísmo.

3. Para acabar con el egoísmo hay que educar el corazón.

4. Debemos educar el corazón porque si le preguntamos a éste por sus acciones, nos responderá que nos sentiremos mejor no siendo egoístas.

El problema más evidente, el que conduce a tal círculo vicioso, es la consideración de que si alguien es un egoísta, un insensible, éste no tendrá corazón: por mucho que pregunte -puesto que le importan un pepino los demás- su "corazón", o "lo que sea", siempre le dirá que actúe egoístamente.

Mi respuesta a esta objeción es que todo el mundo tiene corazón, aunque esté totalmente dormido. Con esta metáfora, quizá tendría que decir que más que educar, muchas veces hay primero que despertar al corazón -no rinde igual un alumno atento que en duermevela.

¿Cómo puedo afirmar que todo el mundo tiene corazón? En primer lugar definiré brevemente lo que entiendo por corazón... si es que no había quedado claro... porque creo que intuitivamente todo el mundo sabe a lo que me refiero: tener corazón es la capacidad de sentir a los demás.

Todo el mundo tiene sentimientos, incluso el egoísta radical. En otro post definí el sentimiento como aquello que está entre medio de la razón y la sensación, sensaciones vinculadas con ideas. Como todo el mundo tiene sensaciones e ideas, necesariamente tiene sentimientos.

Educar -o despertar- el corazón, no sería otra cosa que equiparar tus sentimientos con los de los demás. Una vez que se ha hecho esto, lo siguiente sería mostrar los distintos sentimientos que levantan el hacer bien o hacer daño a los demás.

Creo que con esto respondo a esa posible objeción que nadie me ha planteado pero sé que estaba ahí. Sin embargo, esto no me parece suficiente.

Pondré el caso de que se admite que el sentimiento que suscita hacer el bien es mejor que el que suscita hacer el mal. Aparte de que esto me parece una verdad evidente cuando se analizan los sentimientos, quiero plantear, ¿cómo es esto posible? ¿por qué sucede esto en el ser humano?

Entrar en este terreno me parece bastante complejo, sin embargo, los resultados de la búsqueda de una respuesta a tal pregunta serían tan extensos que permitirían dar respuesta a muchas otras cuestiones. Por esto, voy a intentar responder a ello. Pero para no extenderme demasiado lo dejaré para el siguiente post.

Éste ha sido una especie de nudo entre el anterior y el siguiente, como ya hice en otra ocasión, lo que parece que le resta categoría y contenido al texto. Sin embargo, pese a esto, me gustaría que me escribiese alguien para poder discutir lo que digo. Por otra parte, y como autocrítica, reconozco que pido y no doy, es decir, apenas he comentado en otros blogs. Esto es por la sencilla razón de que apenas leo. Pido disculpas, pero no tengo mucho tiempo, y eso es precisamente lo que se necesita para leerme, pues no me caracterizo por escribir poco.

Un saludo.

10 octubre, 2006

Razones del corazón


El bien y el mal son siempre relativos a un sujeto. Cada uno distinguimos que es lo bueno o lo malo dentro de cada uno. Bien es cierto que muchas veces nos equivocamos sobre lo que nos conviene, pero en términos generales sabemos que es lo bueno y lo malo. En este sentido, podemos expandir perfectamente esta concepción a las demás personas. Saber si se está deseando algo bueno o algo malo a otra persona, es algo que todos sabemos en el momento en que lo pensamos o hacemos. Es posible que nos equivoquemos sobre lo que realmente conviene a esa persona o no, pero la intención nadie la quita. Eso sí, hay que ver bien si esa intención es pura o está inducida por pretensiones egoístas, es decir, que estamos diciendo que utilizamos a la otra persona como medio para nuestros fines -y no como un fin en sí misma, tal como diría Kant-, y en realidad no estamos engañando: estamos diciendo que le hacemos bien para justificar nuestras egoístas razones.

"El corazón tiene razones que la razón no entiende" Blaise Pascal

No obstante, este engaño, me parece claro para el que lo realiza: sólo hay que preguntar al corazón para saber cual es la verdad sobre lo que hacemos o dejamos de hacer. Sólo hay que desnudar la mirada.

Tras este punto preliminar, pasaré a lo que realmente me interesa, que no es otra razón que defender la postura del altruismo moderado que expliqué anteriormente.

Mi argumento anteriormente propuesto era el de que nuestras acciones se proyectan sobre las consecuencias positivas de los demás porque precisamente esas personas nos importan, nos duelen. Sin embargo, la cuestión es la de por qué alguien debería buscar esta empatía y no, por el contrario, alejarse de ella. Lo primero que un egoísta aduciría sería el hecho de que tal sentimiento es una debilidad, algo inútil que entorpece los verdaderos fines que él quiere. Es decir, que parte de que las otras personas no le importan. Si mi argumento es débil porque postulo que debemos preocuparnos por los demás, éste de la debilidad se basa justamente en lo contrario: no debemos preocuparnos por los demás. Por esto, ninguno de los dos tiene más fuerza que el otro.

Muchos egoístas no querrán admitir esto. Dirán que sus fines son más importantes. Que tienen en consideración a los demás, pero dentro de una escala de valores, estos se quedarán por debajo. Yo creo que tener en cuenta a alguien supeditándola a otros fines, no es tenerla realmente en cuenta. Porque una persona es persona siempre, no deja de serlo cuando es más importante aumentar las ventas, la audiencia o los votos.

El argumento anteriormente dado es el más utilizado por parte de aquellos que se mueven en el contexto de la lucha de poderes, por decirlo claro como en la frase anterior: el mundo empresarial, los medios de comunicación o la política. Dentro de un ámbito más cultural o académico, se sirven de otros alegatos.

En primer lugar, analizaré el conocido darwinismo social. Actualmente, debido precisamente a los desastres del nazismo, esta teoría está de capa caída, sin embargo, subyace en las mentes de muchas personas. Por esto voy a analizarlo.

Básicamente es la idea de que al igual que en la naturaleza se lucha por la supervivencia y sólo se mantienen los más fuertes, en la sociedad debe pasar igual. Como bien dice el argumento, tal lucha es algo que debería suceder, es decir, que puede suceder o no, pero se plantea como un ideal. Y es que las leyes de la naturaleza no pueden transgredirse porque son inmutables, pero las leyes humanas son contingentes, por lo que resultan perfectamente quebrantables. Establecer por esto una relación necesaria entre naturaleza y legalidad no tiene sentido.

Ahora bien, otra cosa es que pensemos que debamos imitar a la naturaleza. ¿Por qué razón habríamos de hacerlo? ¿Por qué pensamos que la raza humana debe perfeccionarse? Esto es supeditar a las otras personas a otros fines, tal como explicaba en el argumento anterior. Es decir, que éste está apoyado en aquél, por lo tanto, ambos son iguales de fuerte que el mío de la solidaridad.

Otro juicio que es el de la apreciación estética. Esto es, justificar las acciones egoístas porque los resultados son estéticamente bellos. Ejemplo de esto puede ser la belleza de las tragedias griegas, el pathos. En otras palabras: el universo es más bello en cuanto que es más trágico. No deja de ser cierto que esto en las obras de arte puede ser cierto. Personalmente me gustan las películas en las que hay violencia. No quiero decir que me gusten las de acción, sino aquellas en las que la violencia es algo que está dentro de la obra como un elemento que le da vida.

No obstante una cosa es el arte y otra la vida real. Dentro de un universo pacífico pueden desarrollarse perfectamente obras de arte con violencia. Pero no me detendré en este punto que sería extenso.

La cuestión es que el hecho de que una obra de arte pueda ser bella, es precisamente porque no es real. La contemplación de una obra de arte donde se muestra dolor es bella, pero el dolor no. Una obra de arte sobre la Primera Guerra Mundial puede ser bella, pero tal guerra no lo fue. Esa parte del todo es bella porque se abstrae de tal todo, pero en cuanto está dentro, en cuanto la gente sufre de verdad, esto no puede ser bello. Aunque para decir esto tendría que analizar el término belleza, cosa que no voy a hacer aquí. Pero esto no importa ahora: si alguien piensa que es bello esta supeditando la vida a la belleza, y este paso, es el que yo critico. Como puede verse es exactamente igual que antes.

Hasta ahora, no he desarrollado nada a favor de mi argumento. Simplemente he ido analizando algunas posibles réplicas a él.

En realidad, tampoco hay mucho que decir. Quien siente a los demás, siente sus pesares, pero a su vez, siente su felicidad. Es así de simple. Actuamos buscando el bien, al menos para nosotros, y sabemos muy bien lo bien que se siente cuando lo conseguimos, ¿pero que se siente cuando se siente la felicidad de los demás? Sin duda mucho más. No sabría explicarlo científicamente, no sabría remitirme a unos datos objetivos. Es totalmente al contrario: me refiero a mis sentimientos. Cada uno puede juzgar sus sentimientos, es decir, recordar lo sentido y comparar con sinceridad. Si alguien no sabe de lo que hablo debería probarlo, pues estoy seguro que podrá comprobar que ayudar, llena más vacío que todo lo que el dinero pueda comprar.

Buscar el bien a los demás, incluyéndose a uno mismo, es un buen proyecto de vida, pues sus buenos resultados son sin duda, la mejor forma y más edificante, de darle sentido a la vida.

Un saludo.

P.D.: Me gustaría que alguien me respondiese e hiciese de abogado del diablo dándome argumentos en contra...

06 octubre, 2006

Demarcando el Yo


Como decíamos ayer, se puede trazar una línea que describa los distintos comportamientos, desde el más egoísta al más altruista. Sin embargo, creo que no delimité bien cada apartado, de aquí este post.

Definiré antes egoísmo: es preocuparse por uno mismo.

Altruismo, pues, sería preocuparse por el otro.

Si me preocupo por otras personas, en cierto modo, es porque esas personas me duelen, las considero como si fuesen yo mismo. El altruismo no deja de ser un egoísmo donde la demarcación del yo se ha extendido a otras personas. Pero precisamente debida a esta difuminación de los límites entre el yo y el otro, cabe hablar de altruismo.

Depende de la amplitud de este círculo el hablar de egoísmo o altruismo.

En el egoísmo radical, como dije, sólo el individuo se encuentra en tal círculo.

En el moderado, se encuentran los amigos, la familia.

En el altruismo, propiamente dicho, el concepto de yo se extendería a toda la humanidad. Hay una frase de Graham Greene que dice "No se puede amar a la humanidad, sólo se puede amar a las personas". Y yo estoy de acuerdo. Pero una cosa es amar y otra no sentir nada por nadie. Está claro que no podemos querer a una persona que no conocemos como a alguien que sí, pero eso no quita que no la tengamos en consideración.

En el radical, también pasaría esto, con una excepción: uno mismo quedaría fuera del círculo. Esta posición me parece estúpida, como comenté en un post anterior. Dije que es el típico comportamiento de "poner la otra mejilla". Aquí quiero hacer una aclaración: muchos que piensan esto de poner la otra mejilla, dejan fuera del círculo a todos los que pueden... no diré más.

Bueno, no sé si alguien más que yo le ha parecido oportuno este post, o por el contrario superfluo, pero aquí está. Según lo planeado anteriormente lo siguiente que toca será hablar de por qué hemos de ser altruistas. Eso intentaré hacer, un saludo.

04 octubre, 2006

Paso atrás


Soy consciente de que cada vez que doy un paso para adelante doy luego unos cuantos para atrás. Por no hablar de cuando dejo un camino por completo y tomo otro. He dejado muchos temas abiertos en este blog, pero está claro que es muy dificil cerrarlos.

Intento seguir lo que dice Lao Tsé: "El hombre vulgar cuando emprende una cosa, la echa a perder por tener prisa en terminarla". Ayer, por ejemplo, con las prisas, no puse ni imágenes ni enlaces en el post, pero bueno, me han puesto como el blog del día en el Qué!, que no está nada mal y lo agradezco.

No sé si no me han puesto más comentarios porque tal blog parece que está algo estropeado... o porque no me ha leído mucha gente (si este es tu caso puedes comentarme aquí). Me interesan los comentarios para discutir lo que digo. He recibido al menos uno.


La crítica es la que me esperaba: parezco demasiado ingenuo. Reconozco que lo que digo suena muy idealista. "Acabar con el egoísmo, como si fuera tan fácil..." No pienso que sea fácil, pero sí que el camino está, no en concienciar de los problemas, como se suele decir, sino en hacer que duelan. Porque no hay nada que importe más que lo que duele en el corazón.

En este post tenía la idea de autocriticarme esa cuádruple distinción que hice en el post anterior, pues no me parece correcta del todo. Al final me parece que me he ido un poco por las ramas... pero en fin, creo que me he aclarado un poco.

Bien, si nada lo impide mañana repasaré lo que hoy pretendía. Más adelante daré razones contra un egoísta para que deje de serlo y, finalmente, intentaré demostrar el camino para llegar a esa meta inicial que es que duelan los demás.

Un saludo, siento ser tan desordenado...

03 octubre, 2006

Educar el corazón


Todo aquél que busca -o desea- un sistema ético en el cual el padecimiento y las injusticias no tengan cabida, lo hace por una clara razón: le duelen los demás: cuando ves sufrir a alguien y te duele. Quien no siente nada difícilmente se preocupará por los demás.

Siempre que se ha buscado un sistema solidario, se ha partido de que somos egoistas, y se ha intentado establecer lo que es un contrato social. Esta idea puede que no se use demasiado, pero impregna desde luego, nuestra sociedad actual. Sin embargo, pretender una consensuación entre seres egoistas lleva a que cada uno se preocupe tan sólo por sí mismo, con lo que probablemente, quedarían fuera del contrato todos aquellos que no se hubiesen tenido en cuenta.

John Rawls, con su posición original, coloca a unos seres egoistas en una situación en la cual tendrían que tener en cuenta a todo el mundo. Básicamente, sería una asamblea en la cual se tiene un velo de ignorancia con el que no se sabe que lugar ocupa cada uno en la sociedad. Puesto que al levantar el velo se puede caer en cualquier lugar, los participantes elaborarían la sociedad más justa posible. Está claro que esta situación nunca ha sucedido. Rawls lo sabe, sin embargo, la emplea para determinar lo que es justo.

Creo que este paso es acertado, o al menos, no muy desacertado. Podría discutirse, pero no lo voy a hacer aquí. El caso es que me parece erróneo el camino que toma Rawls. Las personas egoistas nunca tomarán en cuenta a las demás, por lo que se preocuparán de sus propios negocios. En este sentido, de nada vale una definición de justicia a la que nunca se puede llegar.

Por esto, creo que la mejor solución es atacar la raiz del problema: acabar con el egoísmo.
En primer lugar haré una cuádruple diferenciación: egoísmo radical, egoísmo moderado, altruismo moderado, altruismo radical.

El egoísmo radical sería el preocuparse tan sólo por uno mismo. Optimistamente, creo que este egoísmo no se da mucho, más que nada porque todos somos personas y necesitamos de los demás. En esta necesidad es casi irremediable el que se creen vínculos afectivos.

El egoísmo moderado, sin embargo, si creo que está bastante extendido: uno se preocupa por su familia, sus amigos, y por supuesto por uno mismo, eso ante todo.

El altruismo moderado sería aquella postura por la cual uno se preocupa por todo el mundo, pero sin dejar de preocuparse por sí mismo y su allegados.

El altruismo radical sería aquél por el cual todo el mundo estaría por encima de uno mismo. El típico "poner la otra mejilla". Esta postura me parece improductiva y contraproducente, pues así consigue que los egoístas aumenten su poder.

Mi preferencia se situa sobre el altruismo moderado. Uno debe preocuparse de todo el mundo, pero no debe permitir que ni él ni sus congéneres sean humillados.

Para adoptar esta propuesta es ante todo necesario una cosa: sentir a los demás. Tanto sus placeres como sus displaceres, tanto sus alegrías como sus penas. Se puede educar en unas normas altruistas, pero si no se siente nada por los demás, tales reglas acabarán quebrantándose. Por esto, considero que está en manos de todos esta educación. ¿Pero por qué hemos de hacer tal cosa? A un individuo egoísta esta propuesta le parecerá inútil. Cosiderará que sentir al otro es una debilidad desechable.

Dentro de poco expondré porque creo que hay que adoptar tal postura.

Un saludo.